La auto-hipnosis guía tu cuerpo y mente hacia un estado de relajación y auto-regulación. Este ejercicio puede ayudarte a enfrentar el estrés cotidiano de forma natural y efectiva.
1.- Manteniendo la cabeza derecha y quieta, fijar la mirada lo más arriba posible. Fijarla en un punto alto, como mirando a través de las cejas.
2.- Inhalar lento por la nariz.
3.- Empezar a exhalar lento por la nariz y cerrar los párpados sin bajar la mirada. Costará un poquito, ya que no es algo que se hace de manera frecuente.
4.- Mantener la mirada arriba, con los párpados cerrados. (5 segundos)
5.- Inhalar por la nariz.
6.- Al empezar a exhalar por la boca, empezar a bajar la mirada hasta su posición natural.
7.- Inhalar y exhalar, acompañando la respiración. Sin apresurarla. Sin volverla más lenta. Solo acompañándola. Sentir. Notar. Escuchar. Percibir la respiración. (Puedes preguntarte: "Cómo sé que estoy respirando?", "¿Y qué más noto?", "Y qué más noto?").
8.- Luego de unos 40 segundos, repetirse, mentalmente: “La próxima vez que haga este ejercicio me será más fácil relajarme”.
9.- Inhalar lento por la nariz.
10.- Al empezar a exhalar, comenzar a abrir los ojos.
11.- Tomar 15 segundos adicionales para reorientarse, estirarse, bostezar.
Repetir cada 90-120 minutos. (Repetir entre 6 a 8 veces por día).
Esta técnica puedes luego combinarla con otros ejercicios de meditación, autohipnosis y/o autogenia.